lunes, 17 de junio de 2013

Docente en formación: Rosas Gonzalez Tania Ivet 
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN SECUNDARIA CON ESPECIALIDAD EN BIOLOGÍA 2

"LA ESCUELA DEL CAMPO"

En este documento se hace una pequeña, pero importante descripción de las condiciones en las que era impartida la educación en el año de 1860 en las regiones mas alejadas e indígenas de México. Había muy pocos pueblos que contaban con escuelas y estas solo se limitaban a la enseñanza de la religión católica y es claro que no había acceso a otro tipo de educación. Las instalaciones de dichas escuelas eran precarias, no se contaba con recursos económicos que alcanzaran para cubrir este servicio, al igual se contaba con muy pocos profesores y estos sufrían incomodidades y muy poco apoyo por parte de las autoridades del pueblo. En estas condiciones lo que mas se podía enseñar era la escritura y la lectura pero de forma muy limitada pues las condiciones no permitían acceder a mas conocimientos, Ignacio Manuel Altamirano, deja muy clara su postura  y menciona que para erradicar la ignorancia se debe de realizar un cambio radical que mejore las condiciones de enseñanza y educación pues sino se realiza este cambio difícilmente el país saldrá de la pobreza, de la sumisión y de la ignorancia.   


"EL MAESTRO DE ESCUELA"

Las escuelas eran de bajos recursos lo único que se enseñaba en dichos lugares era la doctrina cristiana y se les enseñaba a recitar de memoria los rezos, aunque esto era inútil pues se les enseñaba en una lengua desconocida para ellos el castellano, por lo cual no lo comprendían y solo lo repetían por orden de sus maestros. Por lo regular el maestro era un mestizo que había aprendido a leer en la ciudad, y a quien la miseria en la que vivía lo obligaba a convertirse en profesor de la escuela, ademas por necesidad desempeñaba el cargo de notario del cura, ademas de realizar otras actividades como: barrer la iglesia, ayudar en la misa y cantar en la misma. La escuela era una sola pieza grande, cuadrada con una o dos puertas mal ventiladas por lo regular, los niños se sentaban en bancos y el maestro en una silla y un escritorio con un tintero y algunas hojas de papel. Algunos pueblos que eran los mas afortunados contaban con maestros que sabia su lengua y les enseñaba el castellano y el alfabeto, aunque esta enseñanza no era la mejor para el pueblo, pues era muy escasa y limitada. 


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